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1. Miedo
a la Anestesia
2. Situaciones
Especiales
3. Efectos
Secundarios
4. Preguntas
Frecuentes
5. Galería
de Fotos
Miedo
a la Anestesia
El miedo a la anestesia viene
de tiempos inmemoriales, en los cuales la anestesiología ni siquiera
era una especialidad médica.
Si bien el miedo hoy persiste, las causas que lo provocan son otras, como
falta de conocimiento de la población acerca de la anestesia, amplia
difusión mediática de los pocos casos con resultados fatales
o secuelas graves debidos a la anestesia. Quienes dan a conocer estos
datos, al hacerlo, no toman en cuenta la relación entre ellos y
la cantidad de anestesias realizadas por año en el país.
Por otro lado, existe un miedo natural de las personas a entregar su estado
de conciencia a un desconocido.
Mucho se ha avanzado en los últimos 25 años en nuestra especialidad,
para mejorar el cuidado y la seguridad de los pacientes sometidos a cirugía.
En la década del '60, la posibilidad de tener un problema serio
durante la anestesia era de 1 caso cada 10.000. Hoy, gracias a muchos
factores, ese riesgo ha disminuido notablemente a 1 caso cada 200.000
(¡veinte veces menos!).
Hoy en día es mayor la probabilidad de sufrir un accidente de tránsito
que la de padecer algún inconveniente durante el acto anestésico.
¿Sabía Ud. que los actuales datos indican que los accidentes
de tránsito en nuestro país son la 4º causa de muerte
después de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer
y las enfermedades cerebrovasculares?
La probabilidad de muerte por accidentes de tránsito es de 25 por
cada 100.000 habitantes.
Como se desprende de las estadísticas, la anestesia es
hoy un acto seguro (no excento de riesgos) y esto tiene su explicación:
- Los médicos especialistas
en anestesiología cada vez están mejor preparados.
- El equipamiento anestésico
para administración y monitorización de la anestesia
es cada vez más seguro, de forma tal que es posible medir y
vigilar casi todas las variables fisiológicas del organismo
durante la anestesia.
- Las drogas usadas en la actualidad
son cada vez más seguras y eficaces.
Continuamente se descubren nuevas y más seguras técnicas
anestésicas.
Situaciones Especiales
Anestesia
en el parto
Nadie duda que el nacimiento
de un hijo es una experiencia única, gratificante e irrepetible.
Es por eso que la anestesia se ocupó del tema, para poder ofrecerle
a la mamá el mayor confort durante el parto.
Para cada mujer, el trabajo de parto es diferente, e incluso es distinto
para cada hijo. El grado de dolor dependerá de una serie de factores,
entre los que se incluyen el grado de tolerancia al dolor, el tamaño
y posición del bebé, experiencias previas, etc. Es por este
motivo que cada mamá deberá decidir cómo quiere controlar
el dolor.
El mal llamado "parto sin dolor" existe y depende de cada mujer
el utilizarlo o no. Hay mujeres que sólo desean utilizar las técnicas
de respiración y relajación aprendidas durante el curso
de preparto y otras que desearán la intervención de un anestesiólogo
que las asista en su trabajo de parto. La anestesia implica el "bloqueo"
(la ausencia) de todas las sensaciones, del movimiento de los miembros,
e incluso la pérdida de la conciencia.
¿Qué es la anestesia regional,
peridural o raquídea?
Este término se refiere a dos técnicas realizadas por médicos
anestesiólogos que permiten "bloquear" (dejar de sentir)
el dolor. La diferencia entre el bloqueo peridural y el raquídeo
está básicamente en la técnica que se usa para cada
uno. El bloqueo peridural permite la insersión de un catéter,
por lo que puede usarse para trabajo de parto ("parto sin dolor"),
parto vaginal o cesárea. Mientras que la técnica del bloqueo
espinal (raquídea) no permite que sea usada para trabajo de parto,
pero sí para cesárea.
Ambos tipos de bloqueo se realizan mediante la inyección de anestésico
local en la espalda de la paciente mientras la misma permanece sentada
o en posición acostada de lado, el procedimiento es relativamente
rápido y escasamente doloroso. Aunque la parturienta seguirá
sintiendo la presión de las contracciones, lo que le permitirá
pujar, éstas no serán dolorosas. La anestesia peridural
realizada en manos de un médico anestesiólogo es segura
tanto para la madre como para el bebé.
¿Cómo es la anestesia para una cesárea?
En este caso también se utilizan las anestesias peridural y espinal,
aunque a veces es necesario recurrir a una anestesia general. En este
caso, la selección del método anestésico dependerá
de las condiciones físicas del bebé y la madre.
La anestesia general se usa para los casos en que la anestesia regional
no es posible o no es la mejor elección por razones médicas
u otras; o para aquellos casos de urgencia en los que hay problemas con
el bebé o la madre. Uno de los peligros más significativos
durante la anestesia general estriba en la presencia de alimentos o líquidos
en el estómago de la madre. Usualmente el trabajo de parto hace
que permanezcan en el estómago alimentos no digeridos o ácidos,
que pueden volver a la boca e irse hacia los pulmones durante la pérdida
de conciencia y causar un daño importante en éstos.
El anestesiólogo, por tanto, debe tomar precauciones extras para
proteger los pulmones de la paciente. De todos modos, es muy importante
recordar que, por su propia seguridad, la paciente NO DEBE COMER NI BEBER
NADA, NI SIQUIERA AGUA, UNA VEZ QUE HAYAN COMENZADO LOS DOLORES DEL PARTO,
no importa cuáles fueran los planes para el parto o el control
del dolor.
Anestesia
en Cirugía Ambulatoria
¿Qué
es la cirugía ambulatoria?
Se denomina así a una serie de intervenciones para las que no se
considera necesario permanecer en el Hospital más allá de
unas cuantas horas. Las técnicas quirúrgicas y anestésicas
son similares a las convencionales.
¿Quiénes están en condiciones
de recibir anestesia en cirugía ambulatoria?
En general todos los individuos sanos (sin enfermedades previas); pero
esto dependerá de su estado de salud y del tipo de intervención
a realizarse. Consulte con su médico anestesiólogo, él
sabrá despejar sus dudas.
¿Qué tipo de anestesia se administra
en cirugía ambulatoria?
Hay intervenciones que pueden realizarse con distintas técnicas
anestésicas, y a veces el propio paciente puede elegir cuál
recibir. En otras, no existe tal posibilidad; será entonces su
anestesiólogo quien, después de estudiar su caso en particular,
le explicará las opciones (si las hubiera) y las ventajas e inconvenientes
de cada una de ellas, para luego aconsejarle cuál es la más
adecuada para Ud.
En cualquier caso, la opción se encontrará dentro de estas
cuatro:
- Anestesia general. El paciente permanece
inconciente y no percibe ningún tipo de sensación.
- Anestesia regional. Mediante la inyección
cerca de los nervios de la zona a intervenir, el anestesiólogo
inhibe la sensación dolorosa de esa región del cuerpo,
mientras el paciente puede permanecer despierto o con una ligera sedación.
- Anestesia local. No requiere la presencia
del médico anestesiólogo, es realizada por el propio
cirujano, quien inyecta anestésico local sólo en la
zona a intervenir. Se utiliza, en general, para procedimientos pequeños
y circunscriptos.
- Sedación vigilada. Es el caso
antes descripto pero con la intervención de un médico
anestesiólogo que administrará sedantes y/o analgésicos
para mejorar el comfort del paciente.
¿Debo
suspender mi medicación habitual?
Esto depende de la medicación; en tal caso, consulte con su médico
anestesiólogo y no suspenda ningún tratamiento a menos
que él se lo indique.
¿Necesito estar en ayunas?
Sí, deberá tener por lo menos 8 horas de ayuno lo que
implica NO COMER NI BEBER NADA desde 8 horas antes de la intervención.
¿Necesitaré de un acompañante?
Sí, es imprescindible al menos durante las primeras 24 horas.
No será dado de alta si no tiene alguien mayor de edad que pueda
acompañarlo hasta su casa.
Efectos
secundarios
Es posible
que un paciente se pregunte cuáles son las complicaciones o efectos
secundarios que puede ocasionar la anestesia. En este sentido, es posible
afirmar que los efectos secundarios (ocasionados a veces por los fármacos
y otras veces por el tipo de intervención) son de índole
menor y de corta duración. Entre las más frecuentes se encuentran
una leve molestia en la garganta, la aparición de nauseas y/o vómitos,
mareos, cefaleas, etc.
Si el paciente se sintiera preocupado por estos u otros efectos posibles
deberá hacérselo saber al anestesiólogo durante la
entrevista preanestésica para analizar conjuntamente esos temores.
El anestesiólogo está capacitado para prevenirlos y tratarlos
en caso de que aparezcan.
Es fundamental tomar conciencia por parte del paciente y familiares que
la anestesia le brinda beneficios muy definidos (al permitir la solución
quirúrgica de un problema) en comparación con un esporádico
y mínimo disconfort que ocasionalmente pudiera aparecer en algunas
personas durante unas pocas horas.
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